Historia 

 

JARAFUEL VILLA DE FUENTES:

    En lo alto de un monte cercano a Jarafuel se encuentran las ruinas de la ermita de la Resurrección, desde donde los mozos, hace ya muchos años, bajaban la imagen que aquí se encontraba la noche del Sábado Santo. Hoy aún es posible contemplar desde este alto una hermosa vista, con huerta, árboles frutales y un monte pletórico, así como, a lo lejos las vistas de los pueblos vecinos.

    Solicitamos la colaboración de un amigo historiador de Teresa de Cofrentes, y este nos ha hecho de forma altruista algunos capítulos de la historia de Jarafuel, que iremos completando, así como el vaya escribiendo.

JARAFUEL y su HISTORIA según:    Gerardo Mora Rubio

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Jarafuel en la Edad Media.
   
LOS VISIGODOS.

JARAFUEL ISLÁMICA
    Al-Sarafá (711-1243/44)
   
Economía
   
Modo de vida. La islamización de Jarafuel.
   
El legado musulmán en Jarafuel
 

 

 

Jarafuel en la Edad Media.

LOS VISIGODOS.

El comienzo de la Hª de la Edad Media en Jarafuel lo podemos situar con la invasión musulmana del 711 d. C. . Hasta ese momento los jarafuelinos y jarafuelinas de aquella época eran hispanorromanos que vivían de la agricultura y el pastoreo para algún tipo de señor latifundista. El Imperio Romano de Occidente ya había dejado de existir pero los habitantes de estas tierras no lo debieron de notar mucho porque los nuevos gobernantes de la Península Ibérica, los visigodos, ejercían de igual manera a los romanos el ejercicio del poder desde Toledo. Este pueblo germánico provenía de prestar juramento de fidelidad al Imperio Romano de Oriente y se habían establecido en el centro de la Península Ibérica a mediados del siglo V d. C.

Por aquel entonces Jarafuel debió ser una pequeña aldea de unos pocos habitantes alrededor de un castillo de origen romano (como otros pueblos de La Valle).  Esto es fundamental puesto que estamos en una época donde el poder del Estado ha desaparecido y donde los más débiles tienen que acogerse a la protección de los poderosos a cambio de sus cosechas.

Desgraciadamente carecemos de textos que nos ayuden a conocer más sobre la vida de la gente que existía en esta época así como la manera que ellos denominaban a lo que hoy llamamos Jarafuel, pero existen hallazgos arqueológicos y documentos de la época que nos permiten suponer algunas cosas:

En primer lugar podemos suponer que su grado de religiosidad cristiana debió de ser bastante bajo. Los diversos documentos de los Concilios de Toledo, los obispos metropolitanos se quejan de que en el mundo rural (donde vive la mayoría de la población) se sigue practicando el paganismo. Ello era debido a que ni los latifundistas, ni los emperadores romanos, ni las autoridades visigodas y ni tan siquiera la propia Iglesia se habían preocupado en cristianizar a la población rural. Es por tanto de suponer que la población hispanorromana de Jarafuel (que estaba inbuida en este mundo rural) practicara ritos paganos provenientes de la religión romana y de la época íbera.

En segundo lugar podemos señalar que el tipo de economía por el que se regían los/as habitantes de la Jarafuel visigoda fue de tipo agrícola, cultivándose principalmente trigo (ya que el pan era en aquel momento la comida principal de todo el occidente). Las tierras de cultivo debieron de una extensión muy reducida a como está ahora debido al tipo de cultivo y al escaso desarrollo tecnológico. Las tierras de regadío debieron concentrarse en torno a las zonas cercanas al rio y al pueblo, manteniéndose gracias a una herencia romana que fue vital para la supervivencia de Jarafuel: las acequias. De todas maneras la producción debió de ser tan pequeña que solo podía dar para lo justo de subsistir. La economía del Jarafuel de esta época se basaba en su mayor parte en obtener productos del monte. Los montes que rodean Jarafuel debieron formar parte de ese inmenso bosque que se extendía desde Gibraltar a los Urales y que a base de siglos se ha ido esquilmando. Los jarafuelinos y jarafuelinas de esta época debieron de obtener del bosque la mayor parte de los recursos que les permitían vivir en especial carne (no sólo de la caza sino llevando a piaras de cerdos y ovejas al monte a pastar), madera, frutos del bosque (bellotas, nueces, etc...), pieles y un enorme legado sobre plantas que se ha ido transmitiendo a todos lo pobladores de la comarca.

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JARAFUEL ISLÁMICA

Mientras en lo que hoy llamamos término municipal de Jarafuel habitaban hispanorromanos, bajo la dirección, más o menos directa, de los visigodos de Toledo, a muchos kilómetros de distancia el profeta Mahoma predica una nueva religión, en la Península Arábiga allá por el 610 d. C.. Esta creencia se sustenta en 5 principios:

1.      No hay más Dios que Alá y Mahoma es su último profeta.

2.      Las enseñanzas de Mahoma se encuentran en un libro revelado: el Corán. Para complementarlo tienen un libro de ejemplos prácticos: la Sunna.

3.      Creencia en servidores del Mal (demonios).

4.      Predestinación.

5.      Juicio Final.

6.      Promesa de un Paraíso para los justos y del Infierno para los impuros.

Los seguidores de esta doctrina tienen que observar las siguientes obligaciones:

a)      Rezar 5 veces al día en dirección a La Meca.

b)      Hacer profesión de fe: No hay más Dios que Alá y Mahoma es su último profeta.

c)      Intentar visitar una vez en la vida la ciudad santa de La Meca.

d)      Cumplir el ayuno durante el mes sagrado del Ramadán.

e)      Dar limosna.

f)        Predicar la doctrina, bien de manera pacífica, bien de forma violenta (yihad) dependiendo de las circunstancias.

Junto a estas obligaciones, los creyentes deben de observar una serie de preceptos más domésticos como el deber de circuncidar a los varones o la prohibición expresa de consumir determinados alimentos (como es el caso del cerdo.).

Esto es el Islam. Una religión de paz. Lo que hemos pretendido es que el lector conozca una serie de creencias que marcarán la historia posterior de nuestro pueblo.

A principios del siglo VIII, los árabes conquistan el norte de África e islamizan a las tribus nómadas beréberes. Mientras, al otro lado del estrecho, el reino visigodo se hunde en luchas civiles. Finalmente, el reino visigodo sucumbe ante una pequeña razzia musulmana de no más de 1.000 soldados. Eso pasó en el 711 y se puede decir que entorno al 718 la península Ibérica (excepto el área cantábrica) tienen como nuevos dueños a los musulmanes.

De esta manera, comienza en Jarafuel una nueva etapa que durará 5 siglos, marcando su historia para siempre.

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Al-Sarafá (711-1243/44)

Durante los primeros años de dominación árabe la población que vivía en estas tierras no cambió sustancialmente su modo de vida: sólo cambiaron de dueño. La población que vivió por este término no fue sustituida. Todo al contrario. Hubo un largo proceso de asimilación con la nueva gente y religión.

¿Quiénes vinieron a la actual Jarafuel? Los historiadores señalan que La Valle (Anadar Liaura, en árabe) debió ser una zona fronteriza entre las kurás (provincias) de Taitola (Toledo) y Balençilla (Valencia), durante el emirato y califato omeyas (756-1031). Hoy sabemos que las tribus beréberes que entraron en la península prefirieron asentarse en Sharq Al-Andalus (Levante) y preferentemente en zonas de montaña, donde poder llevar a cabo su actividad principal: la ganadería. Lo más probable es que sean estas tribus recién islamizadas las que se insertarán en nuestra comarca y conviertan su modo de vida en el eje de las relaciones sociales de la Jarafuel musulmana (Al-Sarafá); su integración debió ir pareja al proceso de islamización de la sociedad que vivía por estas tierras. La prueba de su presencia la tenemos en la toponimia de nuestra localidad, de claro origen beréber: la muela de Juey, la fuente Juair o la cañada de Saba.

A partir del siglo XI intuimos un claro proceso de la población entorno a un asentamiento concreto. Hasta entonces la gente vivía más o menos de manera dispersa en pequeñas fondas; podía existir algún tipo de hábitat concentrado de origen romano (como ya apuntamos cuando hablamos de los visigodos, aunque este extremo esté por confirmar), pero no debía ser el predominante.

Esta paulatina concentración de la población se inicia a raíz de la descomposición del Califato de Córdoba (1002) y el surgimiento de los reinos taifas (1031). A partir de ese momento la comarca fue zona fronteriza de inestables reinos musulmanes, enfrentados entre sí e imbuidos en interminables guerras.

Los reinos cristianos del norte aprovecharon esta debilidad de los musulmanes para someterlos y conquistarlos. Es en este contexto donde hay que insertar la conquista de Valencia por parte de Rodrigo Díaz de Vivar: el Cid. Este noble cristiano estaba al servicio del rey Alfonso VI de Castilla y emprendió una campaña de conquista del reino taifa de Valencia (1087-1102), aunque la conquista será muy efímera. Según José Vicente Poveda, el Cid pudo haber pasado por aquí en su camino a Valencia vía Xátiva, en el año 1088.

En 1093, Jarafuel tiene nuevos dueños. En 1045 entraron en la península los almorávides, una tribu del sur de la actual Marruecos y que se habían convertido recientemente al Islam. Tal había sido su grado de conversión que los podríamos denominar “fundamentalistas”. Después de conquistar el Magreb le había tocado el turno a la dividida Al-Andalus (como llamaban a la Península Ibérica los árabes). Así fueron cayendo uno por uno todos los reinos taifas bajo poder almorávide. La llegada de estos norteafricanos debió potenciar la islamización en nuestro pueblo.

En 1145 los almorávides sucumben ante otro pueblo norteafricano: los almohades. Eran mucho más ortodoxos e intransigentes que sus predecesores; no solo exigen una fe ciega en las enseñanzas del Corán, sino también el cumplimiento de unas severas normas morales: eran los talibanes de la época. Para el Jarafuel de la época la llegada de los almohades supuso:

a)      La introducción de un Islam más riguroso.

b)     La concentración en torno a una alquería de la población que vivía esparcida por el término se acentuó.

¿Por qué se concentró la población dando lugar a la aparición de Al-Sarafá (Jarafuel)?. Dos son las razones que podemos alegar:

1.      Los habitantes de Jarafuel buscaban seguridad en una época tan turbulenta como esta que estamos comentando.

2.      Los almohades fueron capaces de crear un complejo sistema defensivo a través de la construcción de una densa red de castillos (hisn), cuya finalidad era doble:

1º.                     Proteger y vigilar a la población.

2º.                     Controlar las rutas comerciales y estratégicas del Al-Andalus almohade.

La Valle debió de tener un gran valor estratégico, ya que pasaban dos importantes rutas:

a)      Córdoba-Valencia (ruta del Júcar).

b)     Murcia-Segorbe.

Esta hipótesis viene confirmada por el hecho de que los pueblos de la comarca son visibles unos de otros desde sus respectivos castillos a lo largo del cauce de un afluente del Júcar[1]. La disposición del cauce sur-norte y el que todos los pueblos se encuentren en la orilla izquierda del afluente mirado desde su nacimiento parecen abalar la importancia estratégica de la comarca. En este sentido Jarafuel es la pieza imprescindible entre Teresa y Jalance, a parte de su valor estratégico como plaza que domina toda la comarca.

Así llegamos a principios del siglo XIII. Para entonces los reinos cristianos del norte penínsular ya habían configurado un poder militar capaz de poder desafiar a los almohades, en especial el reino de Castilla y la Corona de Aragón. Será en 1212, en Navas de Tolosa, cuando veamos el desplome almohade y el largo ocaso del Islam en la Península Ibérica.

La derrota musulmana de Navas de Tolosa supuso el fraccionamiento del Al-Andalus almohade y volvieron a aparecer los reinos taifas. La comarca tuvo que vérselas, no sólo con los bárbaros saqueadores cristianos, sino con las disputas entre los reinos taifas de Valencia y de Murcia. Al igual que la primera vez, los reinos cristianos aprovecharon la debilidad de los musulmanes y al igual que la primera los reinos taifas fueron cayendo de uno en uno; pero ya no ante un imperio norteafricano, sino ante el avance de los reinos cristianos. En 1243, el último rey musulmán de Murcia y señor de Al-Sarafá, Muhammad ibn Hud capitula ante los castellanos. La conquista cristiana requerirá un tratamiento especial más adelante.

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Economía

Casi con toda seguridad la economía de la Jarafuel islámica se diversificó de manera notable. Lejos de ser un mundo idílico cabe reseñar:

-         La agricultura siguió siendo la principal actividad económica y de subsistencia. Los cultivos se extendieron gracias a mejoras técnicas, la extensión del regadío y la introducción de nuevos productos. Al cultivo del trigo y la cebada se le unieron la higuera y el mijo.

-         Gracias al monte las jarafuelinas y los jarafuelinos de entonces potenciaron su utilización a través del auge de la ganadería ovina y de la apicultura (miel) y al margen de su tradicional uso (recolección de frutos silvestres, plantas medicinales o de especies que ayudan a conservar los alimentos). La ganadería porcina debió de desaparecer.

-         Carecemos de datos sobre la artesanía en Al-Sarafá, pero es posible que la instalación del castillo almohade potenciara alguna actividad en este sentido (como la herrería) con el fin de suministrar al personal militar.

-         También carecemos de datos sobre el tipo de tenencia que había por aquel entonces, aunque es posible determinar la existencia de una economía agraria autárquica donde el trabajo comunal de toda la comunidad debió ser la base.

-         La actividad económica de la Jarafuel islámica se vería complementada por un cierto comercio, posible explotación maderera y la existencia de un impuesto estatal para cumplir la obligación de dar limosna.

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Modo de vida. La islamización de Jarafuel.

Cuando nos referimos al término “islamización” nos referimos al proceso por el cual la gente que vivía en esta zona fue dejando sus creencias pagano-cristianas (más paganas que cristianas) y adoptaron formas de vida en consonancia con las enseñanzas del Islam.

Podemos señalar 3 fases en este proceso:

1º.                      Con Abd Al-Rahman II (822-852).

2º.                      Los almorávides (1192-1145)

3º.                      Los almohades (1172-1212)

La islamización durante la primera fase debió ser más nominal que sincera. Los habitantes del término de Jarafuel que no se convertían al Islam debían pagar un impuesto. Los que abrazaron el Islam pasaron a ser maulas (nuevos musulmanes). Este proceso se acentuó bajo el reinado de Abd Al-Rahman II, decidido defensor de la islamización de la sociedad andalusí.

Hemos de añadir otro factor importante en la islamización de la sociedad jarafuelina: el mimetismo o contagio que debió producirse por el asentamiento de población beréber; un contagio de formas de vida que tuvo como consecuencia la mezcla étnica con el paso del tiempo.

En las otras dos fases los agentes encargados de la islamización son autoridades religiosas y militares norteafricanos. El proceso de concentración de la población acentuada durante esta época fue seguramente acompañado de la aparición en Jarafuel del edificio emblemático que marcará su historia posterior: la mezquita.

¿Cómo vivían nuestros predecesores? No tenemos datos directos de esta época, pero es factible poder imaginarla sobre la base de los datos arqueológicos y a los estudios antropológicos llevados en la actualidad en el norte de África. También nos basaremos en los testimonios de sus descendientes directos: los moriscos.

Podemos señalar los siguientes rasgos de su forma de vida:

-         A los varones se les circuncidaba ritualmente y se celebraba una gran fiesta en la que participaba toda la población. Otras fiestas en las que participa efusivamente la comunidad son las bodas y el final del Ramadán.

-         Se rezaba las 5 oraciones diarias en dirección sur (pensaban que en esa dirección se encontraba La Meca). La hora del rezo la determinaba un almohedano, que era el encargado de llamar a la oración con su propia voz. La misma orientación mantendrán la mezquita y posteriormente las iglesias (en vez de la habitual dirección este, orientada a Roma).

-         Debía existir un “hamman” o baño público donde poder lavarse antes de las oraciones. Las mujeres y los hombres irían por turnos separados. Los cristianos de la época eran más bien unos guarros ya que no se bañaban nunca.

-         Las mujeres vestían de una manera menos vistosa que sus contemporáneas cristianas.

-         Los jarafuelinos/as hablaban una lengua mezcla del árabe, beréber y romance: la algarabía.

-         Los enterramientos se realizaban en un lugar apartado del núcleo de población y siempre en tierra virgen, con la cabeza del difunto/a mirando al sur. Hoy en día desconocemos donde se encontraba el cementerio musulmán de Al-Sarafá.

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El legado musulmán en Jarafuel

El legado más valioso que aquellos hombres y mujeres nos dieron a nosotros fue, sin duda, nuestro maravilloso pueblo, hasta el punto que podemos decir que la historia de Jarafuel empieza en esta época. Pero podemos concretar más aspectos:

Toponimia

El mejor legado que nos dejaron los musulmanes a Jarafuel es su propio nombre, que puede tener dos orígenes:

a)      Uno es “Sa c ra”, que puede traducirse por “jara” (una mata que crece alrededor de la localidad).

b)      Otra es “Al-Sarafá” o “lugar elevado”.

Como ya dije anteriormente los nombres de ciertos parajes de nuestro pueblo tienen origen musulmán.

Morfología

La forma del casco antiguo de Jarafuel es propia de los árabes. Las callejuelas estrechas (como la calle Medio o la calle de los Sordos) son de clara reigambre musulmana. La orientación de las casas (en su mayor parte al sur), las fachadas pintadas de cal y sus laberínticas calles nos hacen viajar a Argel, Fez o Túnez.

Gastronomía

Un plato tan tradicional como son los gazpachos manchegos no podía tener otro origen que musulmán. La ausencia de cerdo lo parece atestiguar. Otro plato con el mismo origen son las gachas.

Folklore

Muchas son las historias que nuestros abuelos/as saben de tesoros escondidos y ocultos por los musulmanes en el monte. Pero lo que más llama la atención es la creencia de algunos de nuestros mayores de que a principios de año Dios hace una lista con los que se van a morir ese año (predestinación). Esta idea no es cristiana sino musulmana.

Como hemos podido ver el legado musulmán no es sólo físico, sino también mental. Lo musulmán estructura nuestra manera de ver las cosas, la manera de tratar a la gente y que nos hace distintos de los demás.


 

[1] Teresa y Ayora no se ven entre ellas, pero falta una sexta alquería en la comarca que sí vertebraría los castillos de la comarca: Palaz. Es la única alquería en el margen derecho del río y construido con ese fin.

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